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Antes de firmar un plan de logística o un protocolo ambiental conviene dejar por escrito qué cubre cada prestación y qué queda fuera. Estas son las aclaraciones que más consultas generan entre operadoras de litio, transportistas y áreas de seguridad e higiene.
La coordinación logística cubre los corredores que conectan puertos, talleres del NOA y salares de la Puna en Salta, Jujuy y Catamarca. Fuera de esa franja trabajamos con socios locales y el cliente asume los permisos provinciales adicionales. No gestionamos cruces de frontera ni tránsitos aduaneros de terceros países: eso queda en manos del despachante que designe la operadora.
Planificamos el traslado de excavadoras, palas, camiones mineros y equipos de perforación dentro de los límites de carga indivisible vigentes. Cada movimiento se evalúa por peso, gálibo y radios de giro antes de confirmar la ruta. No transportamos explosivos, combustibles a granel ni residuos peligrosos: esos flujos requieren habilitaciones específicas que no forman parte de este servicio.
Los informes de monitoreo que entregamos se basan en datos de pozos, balances hídricos y registros de la propia operadora. No emitimos certificaciones ambientales ni reemplazamos auditorías provinciales. Cuando un indicador de salmuera o consumo de agua queda fuera del rango declarado, lo señalamos en el reporte y queda como observación abierta para que el área técnica decida el curso de acción.
Acompañamos la elaboración de protocolos, matrices de riesgo y planes de evacuación para campamentos de altura. La cobertura de la ART y las obligaciones documentales frente a la aseguradora son responsabilidad del empleador. Nuestro rol es ordenar la información, no sustituir al servicio de higiene y seguridad que exige la normativa laboral argentina.
Los tiempos de ruta son estimaciones sujetas a clima, cortes y ventanas horarias. No garantizamos fechas fijas cuando hay restricciones de carga indivisible o condiciones de altura que obligan a paradas técnicas. Cualquier cambio de alcance se acuerda por escrito antes de movilizar equipos, y los ajustes de recorrido se documentan en la orden de servicio correspondiente.
Cada proyecto en la Puna arranca con restricciones distintas: altura geográfica, permisos de carga indivisible, ventanas horarias en rutas nacionales y exigencias de ART que cambian según la provincia. Por eso armamos tres esquemas de trabajo en lugar de un paquete cerrado. Se eligen según el tipo de equipo a mover, la duración de la campaña y quién firma los protocolos ambientales ante el organismo provincial.
Cada proyecto de litio en la Puna arranca con una pregunta concreta: qué máquina, por qué ruta y con qué respaldo. Ordenamos el trabajo en etapas para que el cliente sepa en qué punto está y qué falta antes de mover una sola tonelada.
Recibimos el listado de equipos, el punto de origen y la locación de destino. Revisamos peso, dimensiones y si el traslado requiere permisos de carga indivisible. También consultamos el estado de los accesos al salar y las ventanas horarias disponibles en cada ruta nacional.
Definimos corredor, depósitos intermedios y necesidad de escolta. Si el camino de ingreso al campamento no soporta el porte del equipo, coordinamos el acondicionamiento previo con la operadora. La altura geográfica obliga a recalcular consumo de combustible y tiempos de traslado.
Antes de que la maquinaria salga, cerramos la carpeta de seguridad: cobertura de riesgos del trabajo, capacitación del personal de conducción y plan de evacuación ante incidentes en ruta o en campamento. Las aseguradoras suelen auditar esta documentación antes de habilitar la operación.
El movimiento se sigue con reportes de posición y estado del equipo. Cualquier desvío por clima, corte de ruta o restricción de peso se comunica a la operadora en el momento. Los equipos de gran porte viajan con escolta y señalización reglamentaria durante todo el trayecto.
La máquina llega al salar, se verifica su estado contra el acta de origen y se entrega al equipo de obra. Dejamos registro fotográfico y documental del arribo. A partir de ahí, el mantenimiento y la operación quedan en manos del cliente, con nuestro respaldo para futuros movimientos.