Publicado el 14 de marzo de 2025
Protocolos de seguridad laboral y ART en proyectos mineros de litio
Capacitación, EPP y cobertura de riesgos en campamentos de altura
Cuando una operadora de litio presenta su póliza ante una ART, no alcanza con declarar la cantidad de empleados ni el rubro. La aseguradora pide detalle de los puestos de trabajo, la altura geográfica de cada frente, el tipo de maquinaria que se opera y la frecuencia con la que el personal rota entre campamento y descanso. En la Puna argentina, esos cuatro factores definen buena parte de la prima y, sobre todo, las condiciones que la ART exige para mantener la cobertura vigente.
El riesgo de exposición a salmuera concentrada es uno de los puntos que más consultas genera. No se trata solo de contacto dérmico: los protocolos incluyen lavado de manos con agua dulce antes de ingerir alimentos, prohibición de fumar o manipular elementos personales en las piletas de evaporación, y rotación de la ropa de trabajo al final de cada turno. Las empresas que documentan estas rutinas con registros firmados por el supervisor de turno suelen pasar las auditorías sin observaciones mayores.
La altura geográfica obliga a un esquema de aclimatación escalonado. Un operario que llega desde el llano no puede subir directamente a un frente a 4.000 metros. El protocolo típico contempla dos o tres días de adaptación en un campamento intermedio, control de saturación de oxígeno al ingreso y al egreso de cada jornada, y disponibilidad permanente de oxígeno suplementario en los vehículos de traslado. Las ART suelen pedir el registro de esos controles como respaldo documental ante cualquier incidente.
El manejo de maquinaria pesada en caminos de ripio y pendientes pronunciadas agrega otro capítulo. Las aseguradoras revisan las licencias habilitantes de cada operador, los certificados de aptitud psicofísica y los programas de capacitación en operación segura. También solicitan el plan de mantenimiento preventivo de los equipos, porque un fallo mecánico en una pendiente es una de las causas más frecuentes de siniestros graves en operaciones de altura.
Los planes de evacuación son el documento que más se audita. No basta con tener una ambulancia en el campamento: hay que demostrar tiempos de respuesta reales hasta el hospital más cercano, rutas alternativas en caso de corte por nieve o crecida, y comunicación satelital operativa en todo el trayecto. Los organismos provinciales de trabajo cruzan esa información con los registros de siniestralidad que la ART reporta trimestralmente.
La capacitación periódica cierra el circuito. Las ART exigen constancia de formación en primeros auxilios, uso de extintores, manejo defensivo y procedimientos ante derrames. En proyectos de litio, donde el personal convive semanas enteras en campamento, también se evalúan los protocolos de salud mental y descanso, un aspecto que ganó peso en las últimas renovaciones de póliza.